Empieza tu camino de ahorros energéticos haciendo el cambio y actualizando los focos en tu hogar. Quita esos focos de luz incandescente y reemplázalos con focos LED. Los focos LED consumen menos energía para emitir luz que los incandescentes, así que al cambiarlos empezaras a ver los ahorros en tu factura de energía.
2. Usa la luz natural cuando sea posible
Abre las cortinas y persianas para dejar entrar la luz natural durante el día. Entre más luz natural dejes entrar a tu hogar, menos necesitarás encender las lámparas en el interior, lo que te ayudará a conservar electricidad durante el día.
3. Apaga las luces cuando no estén en uso
Sigue practicando tus hábitos de ahorro de energía al apagar las luces cuando salgas de una habitación. Iluminar tu hogar de forma eficiente puede ayudar a reducir tu factura de electricidad, incluso después de que hayas instalado los nuevos focos LED.
4. Controla tus luces con una fotocelda o un temporizador.
Puedes usar los temporizadores para garantizar que la operación de tus luces en el interior y exterior de tu casa sea solo del anochecer hasta el amanecer. Todos nos hemos quedado dormidos con la luz prendida en alguna ocasión, pero ahora puedes configurar tus lámparas con un temporizador para la noche para garantizar fácilmente que no desperdiciarás electricidad durante la noche.
5. Desenchufa los electrodomésticos para ahorrar electricidad
Una de las formas más sencillas de reducir el consumo de energía es prestar atención a los electrodomésticos que están enchufados en tu hogar, pero que no están en uso. Los dispositivos que están enchufados pueden seguir usando electricidad incluso cuando el dispositivo está apagado. Esto también se conoce como energía fantasma o vampiros de energía. Puedes limitar la energía fantasma al conectar varios dispositivos en una barra de enchufes y apagándola cuando no esté en uso.
¿Trabajas desde tu hogar? No dejes tus dispositivos electrónicos encendidos todo el día. Solo enciende tu computadora, monitor, impresora y fax cuando los necesites.